Este pequeño poema para mi representa un gran ejemplo de que no nacemos siendo un castigo mucho menos nacemos predestinados a ser algo o no ser nada,
XL El espejo
Un hombre espantoso entra y se mira al espejo.«¿Por qué se mira al espejo si no ha de verse en él más que con desagrado?»El hombre espantoso me contesta: «Señor mío, según los principios inmortales del ochenta y nueve, todos los hombres son iguales en derechos; así, pues, tengo derecho a mirarme; con agrado o con desagrado, ello no compete más que a mi conciencia.»En nombre del buen sentido, yo tenía razón, sin duda; pero, desde el punto de vista de la ley, él no estaba equivocado.
Autor: Charles Baudelaire
domingo, 1 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Publicar un comentario